La barca de Galilea: el hallazgo de 1986

En plena sequía, dos hermanos encontraron en el barro del lago una barca de pescadores de la época de Jesús. Cómo se salvó y qué nos enseña.

4 min de lectura

Rafael Govertsz. Camphuysen, Pescadores en un estuario, 1625-1650

El invierno de 1985 a 1986 fue de una sequía feroz en Israel. El lago de Galilea bajó tanto que en la orilla noroeste, cerca del kibutz Ginosar, quedó al aire una franja de barro que llevaba siglos bajo el agua. En enero de 1986, dos hermanos del kibutz, Moshe y Yuval Lufan, aficionados a buscar restos antiguos, caminaban por allí cuando vieron asomar en el lodo el contorno ovalado de unas tablas. Era una barca.

Lo que siguió fue una de las excavaciones más rápidas y delicadas de la arqueología israelí.

Once días en el barro

La madera que pasa siglos empapada, en un fondo sin oxígeno, se conserva. Pero se vuelve blanda como el queso fresco: si se seca de golpe, se agrieta y se deshace. Los arqueólogos del Departamento de Antigüedades de Israel, dirigidos por Shelley Wachsmann y Kurt Raveh, tenían además otro problema. Las lluvias habían vuelto y el lago empezaba a subir1.

Durante once días con sus noches, especialistas y voluntarios excavaron alrededor del casco sin poder pisarlo, levantaron un dique para contener el agua y mantuvieron la madera mojada en todo momento. Para sacarla, la envolvieron por dentro y por fuera en espuma de poliuretano, como un capullo, y la llevaron flotando por el lago hasta el estanque en el que iban a tratarla.

Allí empezó un tratamiento de conservación que duró años. La barca pasó mucho tiempo sumergida en un baño de polietilenglicol, una cera sintética que sustituye poco a poco el agua de las fibras de la madera y le devuelve la firmeza. Desde el año 2000 se expone en el kibutz Ginosar, en el centro Yigal Allon, a pocos metros de donde apareció.

Cómo era

Lo que salió del barro es el casco de una barca de unos 8,2 metros de largo, 2,3 de ancho y 1,3 de alto2. No se conserva entera, pero sí lo suficiente para reconstruirla: una embarcación abierta, de poco calado, que se movía a remo y, muy probablemente, también a vela.

Está construida con la técnica que usaban los carpinteros de ribera en todo el Mediterráneo antiguo. Primero se levantaba el forro de tablas, unidas entre sí por lengüetas encajadas en mortajas y fijadas con clavijas, y después se añadían las cuadernas por dentro. Las tablas son sobre todo de cedro, y las cuadernas, de roble. Pero los análisis identificaron hasta doce tipos de madera distintos.

La razón es humilde. La barca fue reparada una y otra vez con lo que había a mano, hasta que ya no tuvo arreglo. Entonces le quitaron todo lo que se podía aprovechar y la dejaron hundirse en la orilla. Según los cálculos de Wachsmann, en su buena época podía llevar a unas quince personas.

¿De cuándo es?

Dos pruebas independientes dan la fecha. Junto al casco aparecieron una olla y una lámpara de aceite de tipos habituales en el siglo I. Y el análisis de carbono 14 de la madera dio una fecha en torno al año 40 antes de Cristo, con un margen de unos ochenta años arriba o abajo. Combinando ambas cosas, y las técnicas de construcción, la barca se usó entre el siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo.

Es decir: navegó por el lago en la época en la que Jesús vivió en sus orillas.

La «barca de Jesús»

Muy pronto la prensa la bautizó como «la barca de Jesús». No hay nada que la relacione con él ni con sus discípulos, y los arqueólogos lo dijeron desde el principio. Lo que sí podemos afirmar es algo más modesto y, en el fondo, más interesante: es el tipo de barca que usaban los pescadores del lago en aquel tiempo. Probablemente no muy distinta de aquella en la que faenaban Pedro y Andrés, Santiago y Juan, cuando los llamó3.

Los Evangelios, por cierto, conocen bien el oficio. Usan palabras distintas para redes distintas: cuando Jesús ve a Simón y a Andrés, están lanzando el amphíblestron, la atarraya que se arroja a mano desde la orilla o desde el agua poco profunda; en la parábola del Reino, Mateo habla de la sagéne, la gran red de arrastre que se tiende entre la barca y la playa, y que recoge «toda clase de peces»4. Para una red de arrastre así hacía falta una barca como la de Ginosar y varios hombres tirando a la vez.

Con ella delante, algunas escenas de los Evangelios ganan relieve. Marcos cuenta que, durante la tempestad, Jesús dormía «en la popa, sobre el cabezal»5. Wachsmann propuso que ese cabezal podía ser uno de los sacos de arena que estas barcas llevaban como lastre. Es una lectura sugerente, no una certeza. Pero se entiende mejor el miedo de los discípulos: una embarcación abierta, cargada de hombres, en un lago rodeado de montañas donde el viento puede levantar olas en cuestión de minutos.

Un lago lleno de barcas

Las fuentes antiguas confirman que el lago estaba lleno de embarcaciones como esta. Flavio Josefo cuenta que, durante la guerra contra Roma, reunió doscientas treinta barcas en Tariquea, que suele identificarse con Magdala, «con no más de cuatro marineros en cada una»6. Y describe una batalla en el lago, en el año 67, en la que los romanos hundieron las barcas de los rebeldes y el agua quedó teñida de sangre. Hubo quien se preguntó si la barca de Ginosar podía ser una de aquellas víctimas. No hay ninguna prueba de ello.

Es una barca de trabajo, usada hasta el agotamiento, remendada con madera de segunda y abandonada cuando ya no flotaba.

Precisamente por eso es tan valiosa. La barca de Ginosar no es un tesoro: no llevaba carga de valor ni pertenecía a nadie importante. Nos dice cómo trabajaban, con cuánto esfuerzo y con qué pocos medios, los pescadores a los que Jesús dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres»7.

Si vas a Galilea, merece la pena verla. Está en una sala tranquila, cerca del agua. Y a unos pasos está el mismo lago en el que navegó hace dos mil años.

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Notas y fuentes

  1. S. Wachsmann, «The Galilee Boat: 2,000-Year-Old Hull Recovered Intact», Biblical Archaeology Review 14/5 (1988). ↑

  2. Medidas, maderas, datación y capacidad, en S. Wachsmann, The Sea of Galilee Boat: An Extraordinary 2000 Year Old Discovery (Plenum Press, 1995). ↑

  3. Marcos 1,16-20; Lucas 5,1-11. ↑

  4. Mateo 4,18 (Marcos 1,16 usa el verbo de la misma raíz) y Mateo 13,47-48. ↑

  5. Marcos 4,35-41. ↑

  6. Flavio Josefo, Vida 163; la batalla, en La guerra de los judíos 3,522-531. ↑

  7. Marcos 1,17. ↑

La pintura de la cabecera Rafael Govertsz. Camphuysen, Pescadores en un estuario, 1625-1650. Museo de Arte de Cleveland.
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