Séforis, la ciudad que Jesús veía desde Nazaret

A seis kilómetros de Nazaret, Herodes Antipas levantaba su capital mientras Jesús crecía. Qué sabemos de Séforis y qué es solo una hipótesis.

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Francisco de Zurbarán, Cristo y la Virgen en la casa de Nazaret, hacia 1640

Si subes a las lomas que rodean Nazaret por el norte y miras hacia el noroeste, verás una colina que se alza sobre el valle. Hoy es un parque arqueológico con olivos, mosaicos y un teatro romano. Hace dos mil años era la ciudad más importante de Galilea. Se llamaba Séforis, y durante la infancia de Jesús estaba en obras.

Un pájaro en lo alto del monte

Su nombre hebreo es Tzipori. El Talmud explica que se llamaba así porque estaba encaramada en lo alto de una colina «como un pájaro», tzipor en hebreo1. La etimología puede ser popular, pero la imagen es exacta: la ciudad dominaba los caminos y las tierras de cultivo que la rodeaban.

Séforis ya era un lugar importante antes de Herodes. Cuando Roma reorganizó Judea en el año 57 antes de Cristo, la convirtió en sede de uno de los cinco consejos que administraban el país2. Herodes el Grande la tomó al principio de su reinado y guardó allí armas y provisiones. Ese arsenal fue lo que la perdió.

Arrasada en el año 4 antes de Cristo

A la muerte de Herodes, en el 4 antes de Cristo, estallaron revueltas por todo el reino. En Galilea, un tal Judas, hijo de Ezequías, reunió a una multitud, asaltó el palacio real de Séforis, se apoderó de las armas y aspiró, según Josefo, a hacerse rey. La respuesta llegó desde Siria. El gobernador Publio Quintilio Varo marchó con sus legiones, tomó la ciudad, la incendió y vendió como esclavos a sus habitantes3.

Las excavaciones apenas han encontrado huellas claras de esa destrucción, y algunos arqueólogos creen que Josefo la exagera. Pero el relato encaja con lo que Roma hacía con las ciudades rebeldes y con lo que vino después: una reconstrucción a fondo.

La capital de Antipas

Galilea pasó a Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, que la gobernó como tetrarca del 4 antes de Cristo al 39 después. Antipas eligió Séforis como capital y la reconstruyó. Josefo dice que la fortificó, que la convirtió en «el ornamento de toda Galilea» y que le dio el nombre de Autocratoris, un homenaje al emperador4.

Fue su capital durante algo más de veinte años, hasta que hacia el año 20 fundó Tiberíades, a orillas del lago, y trasladó allí su corte. Esas fechas son las que importan. Si Jesús nació hacia el 6 o el 4 antes de Cristo, su infancia y su juventud coincidieron con la Séforis de Antipas: una ciudad nueva, con edificios públicos, calles trazadas y viviendas de piedra para funcionarios y gente acomodada, a poco más de una hora a pie de Nazaret.

¿Cuánta gente vivía allí? Las estimaciones varían mucho, de unos pocos miles a más de diez mil habitantes. En cualquier caso, muchísima más que en Nazaret, una aldea de unos cientos de personas.

Una ciudad judía

Durante años se imaginó Séforis como una ciudad griega en mitad de la Galilea judía, con un teatro en el que el joven Jesús habría aprendido la palabra hypokrités, «actor», que luego usaría contra los fariseos. La arqueología ha matizado mucho esa imagen.

En las casas de la acrópolis de época romana temprana han aparecido numerosos baños rituales judíos (miqvaot) y vasijas de piedra. Estas vasijas se usaban porque, según las normas de pureza, la piedra no se contaminaba; son las mismas que menciona el Evangelio de Juan en las bodas de Caná, «seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos»5. Son marcas de una población judía observante.

El teatro, con capacidad para unos cuatro mil espectadores, existe, pero su fecha se discute: unos lo atribuyen a Antipas y otros lo llevan a finales del siglo I o incluso más tarde6. Y los mosaicos que hoy atraen a los visitantes, como el de la llamada «Mona Lisa de Galilea», en la casa de Dioniso, son del siglo III.

La Séforis de Jesús, por tanto, era una ciudad mayoritariamente judía, con una élite próxima a la corte de Antipas y seguramente con un aire más cosmopolita que el de las aldeas. Pero no era una ciudad pagana.

¿Trabajó Jesús en Séforis?

Los Evangelios no nombran Séforis ni una sola vez. Tampoco cuentan que Jesús pisara Tiberíades, la otra ciudad de Antipas. Ese silencio ha alimentado dos lecturas opuestas.

La primera la formuló en 1926 Shirley Jackson Case, de la Universidad de Chicago: si Jesús era tékton, un constructor, y a seis kilómetros se estaba levantando una capital, lo lógico es pensar que él y José trabajaron allí7. Richard Batey desarrolló la idea en 1991 y la hizo popular. Explicaría, dicen sus defensores, la soltura con la que Jesús habla de constructores, administradores, banqueros y jueces, y algunas imágenes urbanas de sus parábolas.

La segunda lectura toma el silencio en serio. Jesús centró su predicación en las aldeas y pueblos del lago, y las fuentes no lo sitúan nunca en las ciudades del tetrarca. Para algunos historiadores eso indica una distancia deliberada: la vida de la corte representaba justo aquello que su mensaje ponía en cuestión. Para otros, simplemente, a los evangelistas no les interesaron esos lugares8.

La hipótesis es plausible, pero no está documentada.

Esa es la conclusión honrada. Lo que sí podemos decir es que Jesús no creció en un lugar aislado del mundo. A una hora de su casa se levantaba una ciudad, se trabajaba la piedra y la madera a gran escala y se oía hablar griego en el mercado. No sabemos si bajó a trabajar allí. Sabemos que la veía.

Séforis después de Jesús

La historia de la ciudad continuó mucho más allá. En la gran revuelta judía contra Roma, a partir del año 66, Séforis se mantuvo del lado romano, recibió una guarnición de Vespasiano y se salvó de la destrucción9. En el siglo II pasó a llamarse Diocesarea. Hacia el año 200 vivió allí sus últimos años el rabino Yehudá ha-Nasí, al que la tradición atribuye la redacción de la Misná, la gran colección de la ley oral judía.

Hoy es el Parque Nacional de Tzipori. Se recorren el teatro, las calles con columnas, la casa de Dioniso con su mosaico y una sinagoga del siglo V con un zodiaco en el suelo. Desde lo alto de la fortaleza merece la pena mirar hacia el sur, hacia las colinas de Nazaret, y calcular la distancia. Es muy poca.

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Notas y fuentes

  1. Talmud de Babilonia, Meguilá 6a. ↑

  2. Flavio Josefo, Antigüedades judías 14,91; La guerra de los judíos 1,170. ↑

  3. Flavio Josefo, Antigüedades judías 17,271-272 y 17,288-289; La guerra de los judíos 2,56 y 2,68. ↑

  4. Flavio Josefo, Antigüedades judías 18,27. ↑

  5. Juan 2,6. ↑

  6. E. M. Meyers, E. Netzer y C. L. Meyers, Sepphoris (Eisenbrauns, 1992); J. L. Reed, Archaeology and the Galilean Jesus (Trinity Press, 2000). ↑

  7. S. J. Case, «Jesus and Sepphoris», Journal of Biblical Literature 45 (1926); R. A. Batey, Jesus and the Forgotten City (Baker, 1991). ↑

  8. Un buen resumen del debate en M. A. Chancey, The Myth of a Gentile Galilee (Cambridge University Press, 2002). ↑

  9. Flavio Josefo, La guerra de los judíos 3,30-34; Vida 346-348. ↑

La pintura de la cabecera Francisco de Zurbarán, Cristo y la Virgen en la casa de Nazaret, hacia 1640. Museo de Arte de Cleveland.
Archivo YeshúaMc 6,3 No era
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