Archivo YeshúaMc 6,3 No era
carpintero

Fragmento gratuito

No era carpintero

Qué significaba de verdad el oficio de Jesús.

  • 6 min de lectura
  • Capítulos 1–4 de 6
  • Marcos 6,3

Un sábado, en la sinagoga de Nazaret, los vecinos escuchan a uno de los suyos y no salen de su asombro. Lo conocen desde niño. Saben cómo se llama su madre, quiénes son sus hermanos y en qué ha trabajado hasta hace poco. Por eso la pregunta que se hacen no es de teólogos, sino de pueblo: ¿de dónde le viene a este todo eso? Llevamos siglos traduciendo con una sola palabra, «carpintero», lo que ellos dijeron de él. Y esa palabra se queda corta.

Lo que dice el texto

Marcos, el más antiguo de los cuatro Evangelios según la mayoría de los especialistas, es también el que cuenta la escena con más crudeza. Jesús vuelve a su tierra con sus discípulos, enseña en la sinagoga y la gente, en lugar de alegrarse, se ofende:

¿No es este el tékton, el hijo de María, hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí, con nosotros?

Es el único versículo de todo el Nuevo Testamento que dice a qué se dedicaba Jesús1. Mateo, que sigue de cerca el relato de Marcos, cambia un detalle: ya no pregunta si Jesús es el tékton, sino si es «el hijo del tékton». El oficio pasa al padre. Lucas, que cuenta la escena a su manera, lo suprime y deja solo «¿No es este el hijo de José?». Juan recoge una pregunta parecida en Cafarnaúm, también sin oficio.

Probablemente, el cambio no es casual. A algunos de los primeros cristianos les incomodaba que su Maestro hubiera sido un trabajador manual, y los paganos cultos se burlaban de ello. Hacia el año 178, el filósofo Celso escribió un libro contra los cristianos en el que lo recordaba con sorna. Unos setenta años después, hacia el 248, Orígenes le respondió con una afirmación sorprendente: en ninguno de los Evangelios que se leían en las iglesias, decía, se llama carpintero al propio Jesús2. O se le pasó por alto el versículo de Marcos, o leía un manuscrito que ya traía la versión de Mateo. Algunos manuscritos antiguos de Marcos, de hecho, dicen «el hijo del carpintero».

Una palabra griega, tékton

En griego, tékton es el que construye. La palabra comparte raíz con tékhne, el arte o la técnica, y ha llegado hasta nosotros escondida dentro de otra: arquitecto, el arkhi-tékton, el primero de los constructores. Desde Homero se llama tékton a quien levanta una casa, hace un barco o fabrica un mueble. La palabra no dice el material. Dice el tipo de trabajo: hacer cosas con las manos y con oficio.

Por eso, cuando hace falta precisar, el griego añade un complemento. La traducción griega del Antiguo Testamento, la que leían los judíos de habla griega en tiempos de Jesús, cuenta que el rey de Tiro envió a David madera de cedro y obreros, «téktones de maderas y téktones de piedras», para construirle un palacio3. Y cuando quiere decir que en Israel no quedaba ni un herrero, habla de un «tékton del hierro»4. La palabra sola no basta para saber si alguien trabajaba la madera, la piedra o el metal.

En una aldea de Galilea, además, la distinción tenía poco sentido. Las casas se levantaban con piedra del lugar y se cubrían con vigas de madera, ramas y barro. Quien sabía construir hacía un poco de todo: encajaba una viga, tallaba un dintel, montaba una puerta, reparaba un arado. Más de un siglo después de Jesús, Justino Mártir, un cristiano nacido en Samaría, recogió una tradición muy concreta:

Mientras estuvo entre los hombres, trabajaba como carpintero, haciendo arados y yugos.

Justino escribe hacia el año 155 y no es testigo de nada5. Pero conoce el país, y el detalle es verosímil: en un pueblo de agricultores, lo que más se fabrica y se arregla son los aperos de labranza. «Carpintero» no es una mala traducción. Es una traducción estrecha. Lo más cercano en español sería «constructor» o «artesano»: alguien que vive de un oficio que se aprende con las manos.

Nazaret, una aldea en la ladera

Para saber qué encargos recibía un tékton hay que saber dónde vivía. Y Nazaret era muy poca cosa. No aparece en el Antiguo Testamento, ni en las obras de Flavio Josefo, que enumera decenas de lugares de Galilea, ni en la Misná. La primera mención fuera de los textos cristianos es una inscripción hallada en Cesarea Marítima en 1962, varios siglos posterior, que la incluye en una lista de lugares donde se establecieron familias sacerdotales6.

La arqueología dibuja una aldea pequeña, en la ladera de una colina de la Baja Galilea, con unos pocos cientos de habitantes. Casas de piedra sin labrar que aprovechaban cuevas y huecos de la roca. Cisternas para recoger el agua de la lluvia, silos para el grano, lagares, terrazas de cultivo. En 2009, junto a la basílica de la Anunciación, apareció una vivienda sencilla de la época de Jesús: dos habitaciones y un patio con una cisterna excavada en la roca7.

No es extraño que, cuando le hablan de Jesús, Natanael conteste con desdén8:

¿De Nazaret puede salir algo bueno?

En un lugar así, un tékton no se queda sin trabajo, pero tampoco se hace rico. Hay arados que reparar, puertas que ajustar, alguna habitación nueva cuando una familia crece. Poco más. Por eso merece la pena levantar la vista. Desde las alturas que cierran Nazaret por el norte se ve otra colina, a unos seis kilómetros. Y en esa colina, durante la infancia y la juventud de Jesús, se estaba levantando una ciudad entera.

Séforis, la ciudad que se levantaba enfrente

Cuando murió Herodes el Grande, en el año 4 antes de Cristo, Galilea se sublevó. Un tal Judas, hijo de Ezequías, asaltó el palacio real de Séforis y armó a sus hombres con lo que encontró en el arsenal. La respuesta de Roma llegó desde Siria: el gobernador Varo tomó la ciudad, la incendió y vendió como esclavos a sus habitantes9.

El hijo de Herodes que heredó Galilea, Herodes Antipas, decidió reconstruirla y convertirla en su capital. Josefo dice que la fortificó y la hizo «el ornamento de toda Galilea»10. Fue la sede de su gobierno hasta que, hacia el año 20, fundó otra ciudad junto al lago, Tiberíades. Es decir: las obras de Séforis coinciden casi exactamente con los años en que Jesús crecía en Nazaret, a poco más de una hora de camino.

De ahí nace una hipótesis atractiva. Una ciudad en reconstrucción necesita muchas manos: canteros, albañiles, carpinteros. ¿No es razonable pensar que José, y después Jesús, bajaran a trabajar allí? Lo propuso Shirley Jackson Case en 1926 y lo popularizó Richard Batey en los años noventa11.

Conviene decir con claridad lo que sabemos y lo que no. Los Evangelios no mencionan Séforis ni una sola vez. No hay ningún texto que sitúe a Jesús en la ciudad. Y buena parte de lo que hoy se visita en el parque arqueológico, como el mosaico de la llamada «Mona Lisa de Galilea», es del siglo III, muy posterior. Hay especialistas que creen que la hipótesis exagera el peso de la ciudad en la vida de una aldea campesina; otros recuerdan que seis kilómetros no son nada para quien busca trabajo12. La respuesta honrada es que es posible, incluso probable, pero no está demostrado.

Lo que sí sabemos es que Jesús creció a la vista de una gran obra. Que conocía de cerca el oficio de construir. Y que, cuando empezó a enseñar, sus parábolas se llenaron de cimientos que aguantan la riada, de torres que hay que presupuestar antes de empezar y de piedras que los constructores desechan13.

Para entender esas imágenes hay que entrar antes en el taller. Saber con qué herramientas trabajaba un tékton de Galilea, qué piedra tenía a mano y qué le pedían sus vecinos. Ahí empieza el capítulo siguiente.

El capítulo 5, «Madera, piedra y herramientas», sigue en el libro.

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  1. 01 Lo que dice el texto En este fragmento
  2. 02 Una palabra griega, tékton En este fragmento
  3. 03 Nazaret, una aldea en la ladera En este fragmento
  4. 04 Séforis, la ciudad que se levantaba enfrente En este fragmento
  5. 05 Madera, piedra y herramientas En el libro
  6. 06 Lo que cambia al leer los Evangelios En el libro

Notas y fuentes

  1. Marcos 6,1-6. Compáralo con Mateo 13,53-58, Lucas 4,16-30 y Juan 6,42. Las citas bíblicas de este libro son traducción propia del texto griego. ↑

  2. Orígenes, Contra Celso 6,34 (la burla de Celso) y 6,36 (la respuesta). Sobre la variante «el hijo del carpintero» en algunos manuscritos de Marcos 6,3, véase B. M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament (2.ª ed., 1994). ↑

  3. 2 Samuel 5,11, en la traducción griega de los Setenta. ↑

  4. 1 Samuel 13,19, en la misma traducción. ↑

  5. Justino Mártir, Diálogo con Trifón 88,8. ↑

  6. Es la inscripción de los turnos sacerdotales de Cesarea, fechada entre los siglos III y IV. ↑

  7. Excavación dirigida por Yardenna Alexandre para la Autoridad de Antigüedades de Israel (2009). ↑

  8. Juan 1,46. ↑

  9. Flavio Josefo, Antigüedades judías 17,271-272 y 17,288-289; La guerra de los judíos 2,56 y 2,68. ↑

  10. Flavio Josefo, Antigüedades judías 18,27. ↑

  11. S. J. Case, «Jesus and Sepphoris», Journal of Biblical Literature 45 (1926); R. A. Batey, Jesus and the Forgotten City (1991). ↑

  12. Sobre el debate, J. L. Reed, Archaeology and the Galilean Jesus (2000), y M. A. Chancey, The Myth of a Gentile Galilee (2002). ↑

  13. Mateo 7,24-27; Lucas 14,28-30; Marcos 12,10, que cita el Salmo 118,22. ↑

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